
Su pareja tenía conocimiento de que en el lugar había cámaras e intentó irrumpir con el rostro cubierto. Sin embargo, en el calor de la situación no logró hacerlo y quedó registrado su accionar. Después de matar a su novia con un profundo corte en el cuello, tiró la navaja en la calle y escapó hasta su casa.
Cuando la familia de la víctima llegó de la fiesta, su hermana de solo 11 años entró en su cuarto para saludarla. Pero la niña se encontró con la terrible escena, en el lugar estaba el cadáver de su hermana lleno de sangre.
Mientras tanto, el asesino le confesó lo que había hecho a su padre, quien tuvo el valor para entregar a su propio hijo a una comisaría de la policía. Cuando los uniformados comprobaron las cámaras de seguridad pudieron ver que el joven peluquero había cometido el crimen.
La familia de la víctima contó a la policía que no tenían conocimiento de que estaba embarazada y declararon que tenían sospechas de que la joven era víctima de violencia por parte de su novio.
Un amigo de Kaylane dijo que ella misma le había contado que él ya la había atacado antes. Además, señaló que discutían a menudo.